Javier Carli: un obrero de las palabras

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Javier Carli. Escritor argentino. Lugano, C.A.B.A.

¿Cuándo se dio cuenta de que las letras era lo tuyo?

Desde que tengo memoria, siempre que me preguntaban que quería ser de grande, yo respondía: “escritor”, como si fuese algo inherente a mí. Seguramente tuvo mucho que ver en todo esto mi madre, que todas las noches, sin excepción, nos contaba algún cuento, o nos leía alguna historia; recuerdo que con sus palabras me hacía volar mucho más de lo que ella podía sospechar, fue en la suma de todas esas noches que entendí la importancia de lo que significa contar una historia.

¿Cuál es tu definición de la literatura?

La literatura fue para mí, sobre todo en la adolescencia, la mejor manera de sacar de mi interior miles de pensamientos y sentimientos que por timidez, miedo o inseguridad, no podía exteriorizar mediante la voz, por eso si tengo que definir a la literatura, diría que es una forma de autoconocimiento y liberación.

¿Quién puede ser escritor?

Mi abuela decía “querer es poder”, así que cualquiera que realmente lo desee, puede.

¿Cómo se analiza una obra?

Seguramente debe de haber muchas maneras, y todas son válidas; yo simplemente busco que me mueva sentimientos, o me lleve a reflexiones, si logra eso, para mi está aprobada.

¿Cómo te definís?

No creo estar tocado por la barita mágica en cuanto a la literatura, lo mío es caerme nueve veces y levantarme diez, por eso me defino como un “obrero de las palabras.”

 ¿A qué técnicas recurrís?

Simplemente transmito al papel lo que escucho en mi interior, en crudo y sin filtros, por supuesto que después le hago las correspondientes correcciones. Lo que me gusta de esta técnica es que cuando escribo un cuento o novela, no sé cómo va a terminar, tengo que seguir escribiendo para saber qué es lo que va a pasar.

¿Tenés algún sentimiento recurrente que te inspire a crear?

Tristemente tengo que decir que no hay nada que me inspire más que el sufrimiento y las injusticias, lo que convierte en este caso al papel y lápiz en mi mejor psicólogo.

¿A qué escritor/es admiras?

A muchos, pero solo voy a nombrar a tres: Eduardo Galeano, Pablo Neruda, y Joaquín Sabina, por su inigualable poesía.

¿Cómo ves la escena de la narrativa/poesía/escritura de hoy?

Todo cambia, y la literatura también, hoy siento que hay más lugar para la escritura sencilla, como por ejemplo Paulo Coelho, que escribe con simpleza aun tocando temas profundos, para que todo aquel que lo lea, lo entienda.

En ellas, ¿está todo “inventado”?

Definitivamente no.

Contame de sus proyectos.

Actualmente estoy reescribiendo una novela titulada “En Busca de la verdad”, la cual publiqué hace ya casi diez años, pero por un tema de costos, tuve que recortar mucho de su contenido; hoy, gracias a Dios, tengo la posibilidad de publicarla entera. Es una fuerte crítica al periodismo, y su modo de operar.

Perdónanos Evita

Anoche un sueño me animaba,
oí que de los cielos descendías
y a tu paso la energía que emanabas
robó el llanto de los pueblos en desgracia;
quizás fue el grito de tu tierra,

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Evita compañera – Lautaro Dores / Alejandra Orellana

 

de tu amada y castigada Argentina,
pues recuerdo las miserias que alejabas
solamente con la luz que desprendías.
 
Esa cólera guardada te mataba
y con fuerza sobrehumana te imponías,
una vida a tu pueblo dedicada
y una historia que jamás se olvidaría.

 

 Eras tan amada como odiada
y conociste aquella triste ironía,
pero la potencia de tu voz siempre imponías,
algunos no entendieron, a tus pobres te debías.

Perdónanos Evita
y ya no llores por tu amada Argentina,
ya tu alma en tu cuerpo no cabía
y tuviste que cuidarnos desde arriba.

Perdónanos Evita
carecemos de tu fuerza y tu coraje,
de tu alma de heroína salvadora,
conocías tu destino, y aun así no claudicaste.

 

La boina de la revolución

No quisiste una vida fácil,

elegiste los ideales y la convicción,

y renunciando a tu cuna de oro,

te calzaste la boina de la revolución.

Sebastián Goñi, Sobrepromesas

Sobrepromesas – Sebastián Goñi

 

 

 

Y hoy lo veo en tu mirada,

tan ausente de egoísmo,

entendiste ese cinismo,

de la clase acaudalada.

Tu enemigo tenía nombre,

se llamaba imperialismo,

ahí radica el salvajismo,

que bestializa a los hombres.

El disparo a conciencia

en la lucha contra el opresor,

fue tu impronta y tu legado,

tu fiereza y tu candor.

Y elegiste no salvarte,

lo que hacen pocos hombres,

que durmiendo en los honores,

solo logran descarriarse;

que en la lucha ellos buscaron

a la gloria personal,

y acabaron siendo igual

Que ese monstruo al que enfrentaron.

Pero tu,

aun odiando la violencia,

ofreciste resistencia,

te cargaste aquel fusil,

y luchaste hasta el fin.

América Profunda QOM

Félix Díaz (Colonia La Primavera, provincia de Formosa, 28 de noviembre de 1959) es el qarashé de la comunidad aborigen Potae Napocna Navogoh (más popularmente conocida como La Primavera) perteneciente a los Qom en Argentina, es uno de los mayores referentes en la defensa por los derechos de los indígenas en ese país.

El gobernador de Formosa, Gildo Insfrán impulsó en 2010 la construcción de la Universidad Nacional de Formosa y un parque nacional dentro de territorios de la comunidad Qom. Díaz junto a otros Qom cortaron la ruta Nacional 86 en modo de protesta por la edificación del Instituto Nacional que se estaba realizando en tierras ancestrales de los Qom. Pese a que la Constitución Argentina establece el derecho de los pueblos indígenas a sus tierras ancestrales, como también está presente en el Derecho Internacional de los derechos humanos, en donde se reconoce la relación que mantienen este tipo de comunidades con su territorio. Las obras de construcción fueron interrumpidas, esperando una decisión de la Corte Suprema de Justicia de la Nación. El 23 de noviembre de 2010 mientras Díaz junto a los Qom estaban manifestándose por las tierras que reivindicaban como territorios ancestrales, llegaron cinco civiles armados que reclamaron una porción de las tierras a los Qom. Hubo incidentes cuando Díaz se acercó a ellos, se produjeron dos disparos contra él, pero salió ileso del incidente. Ese mismo día durante el corte de ruta la policía reprimió violentamente a los miembros de la comunidad aborigen, por el hecho fallecieron un qom Roberto López y un policía. Como consecuencia de los hechos del 23 de noviembre, Díaz junto a 23 miembros de la comunidad Qom tuvieron que enfrentarse a procesos penales, mientras que en la jurisdicción provincial son acusados por delitos de ocupación y usurpación de terrenos.

A finales de febrero de 2015 las comunidades Qom, Pilagá, Wichí y Nivaclé (agrupados bajo la organización Qopiwini) emprendieron un acampe en la intersección de la Avenida 9 de Julio y Avenida de Mayo junto a su qarashe Félix Díaz, para denunciar las acciones del gobierno de Formosa y conseguir firmas de ciudadanos adherentes a su reclamo. Díaz declaró que tras cuatro años no se habían cumplido ninguno de los acuerdos con la mesa de diálogo. Amnistía Internacional pidió al Estado argentino que resguarde la integridad física de la comunidad. El acampe tuvo repercusión en algunos medios internacionales, como fue el caso de The Guardian. El 1 de julio más de cien efectivos de la Policía Federal rodearon el acampe. Díaz declaró que no hubo violencia por parte de los ejecutivos, si no que se presentó ante él un comisario que tenía la orden de desalojo. Cuando la noticia se difundió por los medios de comunicación, se acercaron algunos representantes de los derechos humanos como Adolfo Pérez Esquivel y Nora Cortiñas para solidarizarse. En abril el acampe sufrió un atentado, cuando una persona a bordo de una motocicleta tiró una bomba molotov contra una de las carpas, casi en el mismo momento, en Formosa personas no identificadas ingresaron a las instalaciones de la Radio Qom FM 89.3 MHz y destrozaron equipamiento. El 1 de septiembre el músico argentino Gustavo Cordera visitó el acampe, declaró ante los medios a favor del reclamo y tocó tres canciones. También fue junto a Díaz al programa televisivo Intratables.

Fuente: Wikipedia. Extracto.

La Pelubeatle: El secreto mejor escondido del Bajo Flores

En la pared cuelga un diploma que certifica que es la única peluquería en Latinoamérica en su estilo. Aunque le han ofrecido mudarse a San Telmo, Gerardo Weiss dice que nunca se iría del barrio. Sus comienzos, anécdotas y más, en una jugosa charla para Revista CULO.  

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Por AleOre @aleore

Existen cuatro peluquerías beatle en el mundo, una en Liverpoool, otra en Tokio, la tercera en Illinois y la cuarta en el Bajo Flores. Se trata de Gerardo Weiss, un estilista que logró unir sus dos pasiones y abrir una peluquería temática que se ha hecho conocida en todo el mundillo del rock, en los turistas que visitan Buenos Aires,  y sus alrededores.

“Lo curioso es que la gente piensa que sólo se hacer cortes “beatle” y no es así”, dice Gerardo mientras me muestra todos los objetos y discos de colección que decoran y le dan sentido beatle a la pelu.

Me cuenta que hace más de treinta años que es peluquero, y que trabajó mucho tiempo con coiffeurs estrellas como Roberto Giordano, pero que decidió independizarse transformando lo que era la cocina de su abuela de la casa de Eustaquio Cambieses 1848 de Flores, en lo  que hoy sigue funcionando su salón, que atiende junto a su esposa Graciela, hace 27 años. “Todavía estoy pagando deuda de 15 tarjetas que usé para reacondicionarla”, dice Gerardo y, afirma que piensa seguir invirtiendo dinero para tener todos los discos inéditos, rarezas, libros y lo que sea de los Beatles. Pero, aclara que Graciela es como su Yoko: ella es la que ahora administra el dinero.

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Todo empezó mientras dormía

Todo comenzó con un sueño donde los Beatles venían en persona a cortarse el pelo con Gerardo, fue un sueño tan real que al otro día se levantó y empapeló todo con las fotos que guardaba desde los 11 años, sólo dejó la camiseta de Estudiantes de La Plata que usó Juan Sebastián Verón cuando salieron campeones en 2006. De ahí en más, fue colocando discos, libros, adornos, y merchandising que Barry Hyden (peluquero Beatle de Liverpool) le envía exclusivamente para él, convirtiéndolo en un auténtico museo beatleano y peluquería de culto de Buenos Aires. Hasta tiene el primer ventilador de techo donde cada aspa es uno de Los Beatles, ¡que tul!

Lo curioso es que todos los clientes no son vecinos del barrio, sino que vienen de otras partes porque se enteran de que existe esta pelu, “No puedo creer todo lo que pasa con todo esto, es un sueño hecho realidad”, dice Weiss. Y, aunque le propusieron mudarse a San Telmo, él no aceptó porque no quiere tener jefes y dice, jamás se iría se su barrio.

Además, confiesa que estudió en detalle los diferentes cortes que llevaron cada uno de los Fab 4  en todas las épocas, así que el cliente mira el cartel y le dice “haceme el de Paul de 1965”, y Gerardo con gran habilidad lo reproduce, con la colaboración de su madre, Mary Kalpakian, quien además de lavarles el cabello les lee la borra de café, y Graciela que es la colorista y peinadora. “Estamos reacondicionado este sector que será donde Graciela haga color y peinados, y estará dedicado al Flaco Spinetta”, cuenta Gerardo.

cartel de cortes beatle

Como frutilla del postre, el quinto Beatle peluquero me cuenta que cuando se casó entraron con “Woman” de John Lennon, y que usó una corbata de Los Beatles y un saco sin solapa que tiene colgado como reliquia en la pelu, y no solo eso, sino que cuando Graciela estaba embarazada, rezaba para que fuera varón y llamarlo Lennon. Así fue, y abogado mediante, lograron que se llamase así, sentando un precedente judicial.

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La PeluBeatle está en Pje. Eustaquio Cambieses 1848, Flores.

No se olviden de sacar turno: 4611-0953

Cierre del año a pura poesía

La Editorial 3 Más 1 cerró el año con su tradicional FIESTA DE LA POESIA; esta vez titulada “100 AÑOS JULIO CORTAZAR – NICANOR PARRA”. La celebración tuvo lugar ayer martes 16 de diciembre en el Museo Etnográfico de la Universidad de Buenos Aires.

Como todos los años, el Editor de poesía Eduardo Monte Jopia entregó la Llave de la Editorial 3 Más 1 a la Directora ANA TORRES FLORES por su trayectoria con el conjunto Millaray Proyección Folklórica, y una Distinción Especial del Centro Chileno Bernardo O´Higgins a Julio Croci por su trabajo en la Dirección de Colectividades del GCABA.

Se presentó el Diario de los Poetas número 88 y 89, Revista CULO y el número despedida de LA AVISPA 60 bis.

En el transcurso del evento, Lautaro Dores realizó la obra “100 Años” en vivo, con el artista invitado Yaco y la colaboración de Alejandra Orellana y CIM en experimentación sonora.

Los títulos presentados fueron:

– 4 POETAS DEL CENTRO Antología poética, con la participación de Edgardo Néstor Brites, Ivana Szac, Aurora Ibarra y Pilar Martínez)

– POETAS DEL TERRUÑO DE NERUDA EN EL TIERRA DE BORGES Tomo III

– Otros títulos: Con las Manos Entrelazadas de Érica Borja, Rojo Mundo de Aurora Ibarra, Versos Peregrinos de Emiliano Pintos, Abro la Puerta de mi alma de María del Carmen García y Subiendo y Bajando Estrellas de María Cecilia Berretta.

Se contó con la presencia del Poeta invitado JOSE ALEJANDRO ARCE de Editorial Azahar de Bella Vista, Corrientes.

Y cerró la noche a puro tango Juan Manuel Olsina con su trío de guitarras.

MAS INFO facebook.com/RevistaCULO

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Entrevista a Juan Manuel Olsina: “El tango es mi vida”

El joven cantautor de tangos chubutense Juan Manuel Olsina, habló con #RevistaCULO sobre su vida con el tango, las dificultades que a veces se presenta para vivir de la música, y declara “El tango de hoy está más vivo que nunca”.

¿Qué cambios notás hoy en el Tango?

Se han acercado al tango muchos jóvenes y muy talentosos, músicos, cantores, bailarines y poetas. Que además de componer nuevas obras, respetan mucho las raíces y en esa mezcla de lo tradicional sumado a la creatividad propia de cada uno, han hecho que el tango goce de buena salud y que esté más vivo que nunca. Solo basta con recorrer los distintos circuitos del tango “under” -por llamarlo de algún modo- para darse cuenta y corroborarlo. Hay muchos artistas pujando por salir y mostrarse en escena, y lo hacen todo a pulmón y con mucho amor, solo faltan oportunidades para mostrarse en lugares masivos y asi difundir todo lo nuevo que esta surgiendo.

¿Cuál es tu opinión con respecto a las fusiones del tango con la música electrónica?

Si sirve para atraer jóvenes o publico nuevo al tango, bienvenido sea. Esa es la parte positiva que yo le veo. El resto me parece algo exclusivamente comercial utilizando la palabra “tango” en una música que realmente no lleva ni las raíces ni la tradición del género. Porque tenga un bandoneón sonando por momentos no significa que sea tango. Me suena más a música de noticiero el tango electrónico.

Creo que no hay que confundir modernidad con evolución. No siempre van de la mano. Gardel, De Caro, Pugliese, Troilo, Piazzolla, Mederos, por citar algunos grandes, fueron músicos que nutrieron al tango de diferentes estilos y lo revolucionaron, le fueron agregando elementos y yeites, tanto en la ejecución como en los arreglos y orquestaciones, como así también en las nuevas composiciones, que realmente son muy valiosas.
¿En quién te inspirás para componer y cantar?

En historias que me pasan a mí, o a otros, y las veo o me las cuentan. Es parte de la bohemia, de trasnochar y conocer paisajes o personajes que te lleven a escribir o a componer música, funcionan como disparadores. La mayoría de mis tangos fueron escritos de día con cosas vividas de noche. También libros o películas me han inspirado. Son estados de ánimos los que hacen a las canciones, sumado a cosas vividas o leídas. Uno creo que es lo que vivió y lo que leyó.

¿Cómo llegó el tango a tu vida?

Mi viejo era muy tanguero, en casa se escuchaba mucho tango, al igual que en los largos viajes que hacíamos en auto me acuerdo que los cassettes sonaban por horas. Pugliese y Morán, Gardel; Goyeneche, por citar solo a algunos no faltaban nunca en mi casa. Me llevaba a todas las peñas, en donde había músicos y cantores y yo escuchaba todo y aprendía las letras, a veces me invitaban a cantar algunos tangos, el primero que aprendí fue “Como dos extraños” de Laurenz y Contursi. Eran noches largas, de copas, tango y abrazos hasta bien tarde. Yo escribí un tango homenajeando todas esas vivencias llamado “Vieja escuela del vivir”. Cuando llegué a Buenos Aires me puse a estudiar canto, y después de estar con distintos profesores conocí al Maestro Oscar del Río, con el que aprendí muchísimo, y con el cual sigo hasta la actualidad. Un verdadero fenómeno. También hice un curso de letras en la Academia Nacional del tango, para perfeccionar y aprender distintas técnicas de escritura. El tango es mi vida!

¿Se puede vivir de la música?

Es difícil, son rachas o momentos en los que tenés mucho laburo y otros en que no, como en todas las actividades relacionadas con el arte. Yo mis discos los produzco, al igual que las fechas, ya que no tengo representante ni agente de prensa, todo lo que he logrado, desde lo más chiquito a lo más importante lo he logrado solo, es decir, tirando el centro y cabeceándolo.

Quizás en el interior se reconoce más el laburo de uno y acá en Capital eso es mucho más difícil, por lo tanto se hace todo cuesta arriba, y aún más con el tango, ya que no hay difusión en los medios más importantes o con mayor llegada al público.

¿Qué disco o canción recomendarías escuchar para conocerte como cantante de tangos?

Recomendaría mi disco “Eterna Madrugada”, que me representa mucho en distintas facetas, sobre todo haciendo hincapié en las letras. Tiene desde un vals dedicado a las abuelas (“Abuela”), pasando por una milonga de atorrantes,(“De tangos y borrachines”) hasta la canción más sentida de amor (“Me sangra el corazón”). Si tendría que recomendar una canción mía sería “La luna miente al oído”, es de mis preferidas.

http://www.juanmanuelolsina.com.ar

Gisela Quillay: “Con el arte soy libre”

Gisela Quillay es una joven artista que apostó a seguir sus inquietudes artísticas a pesar de las adversidades. Se define como una persona inquieta, compleja y que necesita expresar todo su interior a través del arte. Realizó numerosos talleres para descubrir y dar forma a sus sentimientos a través de técnicas. Tuvimos una cálida e íntima charla donde nos contó aspectos que quizás, muchos artistas se van a sentir identificados.

Se puede ir a ver la exposición hasta el 20 de septiembre.

 

¿Tenés algún sentimiento recurrente que te inspire a crear?

De manera consciente la verdad que no. Desde chica me gustaba dibujar, estoy segura que además de hacerlo -porque es lo que hacen los niños- había algo más, y creo que era una manera de evadir los problemas, canalizar la angustia y divertirme. Era una niña bastante inquieta y muy sensible, y lo sigo siendo…claro. Me gustaba mucho hacer cosas creativas y tenía toda mi imaginación puesta allí. Es por eso que cuando terminé la secundaria decidí estudiar diseño de indumentaria, de lo que trabajé hasta que comenzó a aburrirme y allí fue cuando, a los 24 años agarré los pinceles, lápices, carbonillas, etc. En ese momento, era consciente que lo hacía porque estaba muy angustiada, transitaba momentos complicados, dibujar y pintar era prácticamente una necesidad. El gran maestro Carlos Gorriarena decía que no es posible pintar en momentos de extrema tristeza, ni de mucha alegría…

Si puedo decir que existe un sentimiento recurrente que me inspire a crear, es el sentir una necesidad física y mental de hacerlo.

¿Cuándo te diste cuenta de que el arte era lo tuyo? Desde niña me apasiona el arte y la cultura, pero supongo que “los mandatos familiares” no me permitían imaginarme haciendo algo artístico, solo admirarlo.

Tuve que luchar mucho, y lo sigo haciendo, con sentencias sobre todo de mi viejo que me decía cosas como: “No podes vivir encerrada en tu habitación haciendo esas cosas…”, “¿Qué vas a hacer con todos estos papeles?”, “Estas perdiendo el tiempo!!”, y mamá me contó luego de su muerte, que él estaba preocupado por mi futuro y hasta creía que no estaba bien de la cabeza por las imágenes de mis pinturas y dibujos. En fin, el tema es que no sé si es “lo mío”, como te dije anteriormente es mi pasión y una profunda e interior necesidad.

¿Cuál es tu definición de arte?

Sin entrar en vericuetos filosóficos, para mí el arte es tan simple y tan complejo como: el único lugar donde podemos ser totalmente libres, si es que nos lo permitimos. Y esto es, para mí, lo que diferencia que algo sea arte o no, porque la obra debe reflejar esa absoluta libertad, donde somos nosotros mismos, donde existe una entrega tal que el alma queda desnuda.

¿Cómo te definís?

Una persona inquieta, compleja, sensible y que necesita expresarlo.

¿A qué técnicas recurre en la pintura?

Sobre todo uso acrílicos, pero a veces pinto sobre lo bocetado previamente con carbonilla, porque se hace un enchastre interesante. Me encanta el enchastre (risas), esa es mi mejor técnica.

Contacto: https://www.facebook.com/gquillay

 

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EDMUND VALLADARES: un Maestro Latinoamericano

Es pintor expresionista que pertenece a la generación de la Nueva Figuración de Argentina. También es un apasionado investigador de las raíces latinoamericanas, tal es así que realizó un homenaje a los Maestros del Arte Latinomamericanos: Lino Elea Spilimbergo, Emilio Petorutti, Frida Khalo, Diego Rivera, entre otros, son retratados en una muestra de pinturas y un documental.

El próximo lunes 25 de agosto estará presentando su “Homenaje a los Maestros Latinoamericanos y sus raices” y Julio Cortazar, en el Honorable Senado de la Nación, donde además recibirá la Mención de Honor Senador Domingo Faustino Sarmiento. Se trata de una muestra donde se retrata a los grandes testigos maestros del arte que escribieron con sus obras la historia social y a la vez son hoy las raíces y la verdad de nuestros pueblos.

Esta muestra estará abierta al público del 25 al 29 de agosto en el Salón de las Provincias, H. Yrigoyen 1849, primer piso.

Hablamos con Edmund y esto nos contó:

¿Cuál es su definición de arte?

El arte es el pensamiento expresivo por excelencia.

¿Cómo se define UD.?

Me defino como un artesano que le interesa la investigación y la integración de distintas disciplinas.

¿Quién puede ser artista?

Un artista es una persona que se encuentra a si mismo, que tiene técnicas para poder expresarse pero siempre a partir del contenido.

¿En quiénes se inspiró para realizar los murales “LOS MAESTROS LATINOAMERICANOS” y qué influencias tuvo de cada uno de ellos en su obra?

En realidad, es una inspiración colectiva del grupo del taller buscando una identidad a la que cada uno necesita pertenecer, profundizando en la sabiduría de nuestros Maestros Latinoamericanos que han llegado a tener una obra inspirada en sus propias culturas en un continente donde la diversidad es lo común, y lo que tenemos en común son las necesidades de nuestros pueblos que siguen sobreviviendo por su arraigo a la tierra que los vio nacer.

Y a pesar de la pluralidad étnica estos grandes maestros supieron integrarse con un lenguaje propio para expresar a Latinoamérica en el mundo gracias a sus capacidades de síntesis, que pudieron reflejar a través del arte. Descubriéndonos así, el contenido ideológico profundo de nuestras luchas, nuestras épicas de nuestra existencialidad continental. Nuevamente sus lenguajes nos inspiraron no solamente para aprender de ellos sino también para conformar un mensaje a las nuevas generaciones de creadores latinoamericanos.

Esta muestra estará abierta al público del 25 al 29 de agosto en el Salón de las Provincias, H. Yrigoyen 1849, primer piso.

EDMUND VALLADARES www.museovalladares.com.ar

Silvia Guiard: sus respuestas y poemas

Entrevista en tramos realizada por Rolando Revagliatti

 

Silvia Guiard nació el  5 de  noviembre de 1957 en Buenos Aires (ciudad en la que reside), la Argentina. Es Profesora para la Enseñanza Primaria y Bibliotecaria Escolar. Desde hace treinta y cinco años se desempeña en escuela primarias dependientes del Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, inicialmente como maestra de grado y en la actualidad como bibliotecaria. Es Profesora de Español para Extranjeros (durante algunos años en distintos institutos y en el Laboratorio de Idiomas de la Universidad de Buenos Aires). Entre 1979 y 1992 formó parte del grupo surrealista que editó las revistas “Poddema”  (números 1 y 2) y “Signo Ascendente” (1 y 2-3) y de la continuación del mismo como Grupo Surrealista de Buenos Aires. Desde entonces se difunden versiones suyas al francés de artículos y poemas. Coordinó la traducción del libro “La estrella de la mañana: surrealismo y marxismo” de Michael Löwy, aparecido en 2006 a través de Ediciones El Cielo por Asalto.

Por invitación de su autor, en el volumen se incluye un apéndice de su autoría: “Buenos Aires, el surrealismo en la lucha contra la dictadura”, disponible en http://www.signosdeltopo.com.ar/SitioAnterior/surrealismovsdictadura.htm  .

Realizó diversas presentaciones o performances o creaciones poético-musicales con Oscar Pablo Baldomá, Luis Conde y otros músicos: uno de esos espectáculos ha sido “Pájaro de toque” en 1996. Dos son las obras para chicos ya publicadas: “Lombrices” (Libros del Quirquincho, 1997), “Cantos de dinosaurios” (Editorial Amauta, 2011), y dos las que permanecen inéditas: “Chantilly, el gato negro” y “El duende del chaparrón”. Además de colaborar en revistas y blogs, lo hizo en publicaciones del movimiento surrealista: “Surr” (de París, Francia), “A phala 2” (de San Pablo, Brasil), con su ensayo “Tierra adentro” en “Salamandra” (de Madrid, España). También en los libros colectivos “The exteriority crisis” (Berkeley, Oyster Moon Press, 2008), “Crisis de la exterioridad” (Madrid, Enclave de Libros, 2012), “Ce qui sera / Wht will be / Lo que será” (Amsterdam, Brumes Blondes, 2014). Fue incluida en las antologías “Nueva poesía argentina” (selección de Jorge Santiago Perednik, 1989), “Surrealist women” (selección de Penelope Rosemont, Austin, University of Texas Press, 1998), “Indicios de Salamandra” (Madrid, Ediciones de la Torre Magnética, 2000). En 1999 apareció su plaqueta “Mujer-pájaro en el círculo del sol” y en 2010 la titulada “Relampaguea” (Cuadro de Tiza, Santiago de Chile). Poemarios publicados: “Salomé o la búsqueda del cuerpo” (1983), “Los banquetes errantes: diario de viajes” (1986) (ambos de Ediciones Signo Ascendente y bajo el seudónimo Silvia Grénier). Ya con su propio apellido aparecieron “Quebrada” (1998), “En el reino blanco” (2006), a través del sello Tsé-Tsé.

 

          1 – Tengo sabido que desde chica intentaste cuentos y poemas. Y que a los 17 años participaste de uno de los grupos del taller de escritura Grafein. Te propongo, Silvia, que evoques aquellos primeros escarceos antes de incorporarte al taller y durante el mismo, quién coordinaba, cómo prosiguió tu evolución en los años que llegaste a cursar en la Facultad de Letras.

 

          SG – Mi experiencia infantil de escritura arranca sin duda de la intensa y muy feliz experiencia de lectura. En mi casa de infancia los libros brotaban de todas las paredes –incluso algunos muy viejos que habían sido de mi abuelo. Era una selva que yo exploraba en total libertad, aparte de mis propios libros y las Fabulandias, aquellas maravillosas publicaciones de Editorial Codex  que religiosamente nos compraban en el el kiosco. Según mi recuerdo, fue una noche que estábamos viajando en auto y mis dos hermanas se habían dormido cuando me fui contando a mí misma un cuento que memoricé y escribí más tarde en casa. Siguieron otros, variaciones del cuento de hadas típico. Como mamá me había enseñado a usar la máquina de escribir –de las negras, altas, con un aro dorado en cada tecla- y me divertía usarla, fue como un juego para mí  pasar los cuentos y poesías y abrocharlos en un librito que dedicaba a algún miembro de mi familia. Desde luego era un juego serio y que me enorgullecía mucho. Hice dos o tres de ellos entre los ocho y los diez años, quizás.

A los once la escritura se convirtió, por el contrario, en mi espacio secreto. Aparte de comenzar a llenar un cuaderno Gloria tras otro con reflexiones y confidencias personales, inauguré uno especial donde iba pasando en limpio poemas ya con una pretensión más “seria” y que no le mostraba a nadie, salvo muy rara vez. Eran mi fortaleza oculta.

Llegué al taller Grafein en 1975 por una amiga de mis padres que estudiaba Letras. Participé durante un año de un grupo coordinado por Mario Tobelem. Yo estaba en 5º año del secundario y era la única adolescente; los demás eran estudiantes universitarios o adultos aun mayores. La propuesta del taller era la acción, la escritura a partir de consignas o juegos colectivos –después supe que muchos de ellos, como los cadáveres exquisitos que experimenté allí por primera vez, tenían su origen en el surrealismo. Fue una experiencia de maduración importante, el inicio de una relación objetiva con la escritura. Y desde luego, como yo era una piba, escribir con adultos que me tomaban en serio era estimulante. Entre los compañeros recuerdo a Fernando De Giovanni, que fue muy afectuoso y me alentó a seguir escribiendo.

Entré a la Facultad de Filosofía y Letras en el 77. En la puerta del viejo edificio de la avenida Independencia al 3000 nos recibía, por supuesto, la policía. Salvo algunas amistades y las lecturas propuestas en la cátedra de Graciela Maturo, lo más importante de mi paso por la facultad ocurrió en el bar de la esquina, “Boliche”. Allí una amiga y yo descubrimos un cartelito convocando a un “Club del Cuentista” que sería coordinado por Abelardo Castillo. Fuimos juntas. Era en un Ateneo Cultural o algo así (no recuerdo el nombre preciso) en un edificio de Corrientes y Suipacha. Castillo nunca apareció y entre los numerosos jóvenes que nos encontramos en torno de esa mesa había más poetas que cuentistas. Dos de ellos serían, con el tiempo, mis primeros compañeros del grupo surrealista. Éste ya estaba en pie cuando, en el 80, abandoné la facultad. La censura y estrechez intelectual que allí se respiraba contrastaba demasiado con la libertad, la creatividad y el interés apasionado de nuestras discusiones y actividades.

 

2 – En http://lainfanciadelprocedimiento.blogspot.com.ar/2007/08/silvia-guiard.html , respondiendo a una encuesta, en 2007, te referís a “la infancia de la operación de índole mágica”, opino, de un modo excelente. Unos años transcurrieron: ¿te animarías a añadir consideraciones sobre la escritura, y acaso sobre “En el reino blanco”? ¿Hay por allí algún poemario inédito?

 

          SG –  En la encuesta que mencionás me refería a la escritura como operación mágica capaz de transformar el plomo en oro o como fotosíntesis que crea el oxígeno espiritual necesario a la vida. Ambas imágenes se corresponden al modo en que surgieron los poemas de “En el reino blanco”. Aunque editados en 2006, fueron escritos entre 1992 y 1997, en un periodo de gran desolación marcado, en lo personal, por una separación amorosa, el cese de actividades del grupo surrealista, la muerte de familiares, enfermedad,  duelo y soledad; todo ello inscripto en el clima de derrota, disolución,  pérdida de horizonte y retroceso que esos años representaron a nivel político, cultural y social. Recuerdo que entonces caminaba todo el tiempo mirando al suelo. Pero una noche, teniendo frente a mí ese vacío -y mi inolvidable Olivetti- escribí el que sería luego el primer poema del libro, y que no es sino la expansión de una única y obstinada afirmación: “Existe el mar”. Sea lo que sea ese “mar” –el deseo, el principio vital, la propia escritura, el inconsciente, el Eros en su más vasto sentido- puedo decir que, a la larga, en él se originó para mí nuevamente la vida; pero también que su postulación en aquel contexto era un abierto desafío a las circunstancias. Por lo cual, a lo escrito en 2007 cabe agregarle ese carácter de desafío, rebelión, lucha, que entraña la escritura. Rasgo que aparece, de modo explícito, en la introducción o “palabra preliminar” del libro: “En el reino blanco toco mi pelo, súbitamente encanecido y triste. ¿Qué hacer? ¿Tejerlo y destejerlo como una lívida Penélope del aire? ¿Esperar en silencio la llegada de Nadie? / ¡Caramba: no! Toco en mi sueño el talismán azul: mejor trenzar con esos melancólicos cabellos cuerdas blancas. Tensarlas. Levantarse. Cantar. (…)”

Estas cuerdas evocan en principio las de un instrumento musical o aun las propias cuerdas vocales, pero sin duda también aluden a la cuerda sobre la que el equilibrista atraviesa el abismo y a aquella que nos saca de un pozo y nos permite impulsarnos para ascender. “Cada poema es una cuerda blanca. Sobre esas cuerdas me sostengo y bailo”, dice el final de la introducción. Hace poco y por casualidad me topé en un viejo libro sobre la India con una descripción de la llamada “prueba de la cuerda”. Un tradicional acto de magia yogui en el cual el mago lanza hacia el cielo el extremo de una gruesa cuerda de varios metros, cuya punta opuesta retiene en una canasta. La soga queda tensa, erguida y rígida como una vara y el mago hace trepar por ella, como por un árbol, a un muchachito que se pierde en las nubes. Desde que leí esta curiosa historia no dejo de pensar que su dinámica subyacía de algún modo en la imagen que me formaba entonces de esos “poemas-cuerda” que,  partiendo de la áspera tierra, ascienden impulsados por el propio deseo y permiten alcanzar un plano superior –superador- de emoción o conciencia, experiencia, expresión, comprensión, etc.

Me doy cuenta ahora de que esa cuerda que une la tierra y el cielo aparece explícitamente en el libro. En el poema “Fugas” se evoca en un momento un mito chaqueño según el cual las primeras mujeres vivían solas en el Mundo de Arriba y bajaban de noche por una cuerda a robar la comida de los varones. El poema invierte el sentido del movimiento, en una suerte de “huida hacia arriba”, diciendo: “O bien ir hacia el Chaco / redescubrir en medio de la selva la cuerda legendaria que una vez fue cortada / y trepar otra vez hacia el Mundo de Arriba / donde habitaron / solas / las primeras mujeres / Criaturas del Cielo / poderosas hechiceras del aire / extenderme de galaxia a galaxia sosteniendo en mi mano las tormentas / y acostada entre las constelaciones / soltar mi baba blanca sobre el mundo / para crear las flores y las telas de araña / y la almohadilla del rocío”. Quizás esta cuerda hacia el cielo es condición o columna vertebral de toda creación o acto poético en general.

Con respecto a poemarios inéditos, lo próximo que espero publicar tiene también un sentido ascendente pero más literal: lo que asciende allí es en verdad un árbol y la mirada y el pensamiento que lo acompañan. Hace unos años mi compañero y yo acampamos varios días en un lugar a orillas del río Litrán, en la provincia de Neuquén, en medio de un bosque de pehuenes. Tiempo después escribí varios poemas y este verano volvimos para tomar más fotografías de este árbol extraordinario por su antigüedad y por la personalidad y expresividad de su presencia.

 

          3 – Cuenta con un poema-prefacio de tu autoría el poemario “Lilith” (1987), de esa maravillosa poeta argentina, Carmen Bruna, fallecida a los 85 años en este 2014. Ya por teléfono, Silvia, te anticipé hace pocas semanas, que si aceptabas este reportaje, te invitaría a que nos hables de ella. Y eso hago.

 

          SG –  Fui amiga de Carmen Bruna desde 1982, año en el que ella se incorporó al grupo surrealista Signo Ascendente del que yo formaba parte. Ella tenía entonces 54 años y yo unos 24. Nuestra amistad duró tres décadas. Compartimos la pertenencia al grupo tanto como el vínculo personal, aun cuando cesaron las actividades colectivas. Antes del prefacio al que aludís, le dediqué el poema “Señas”, fruto de la emoción de aquel primer encuentro en el que nos reconocimos todos como tripulantes del mismo barco ebrio. Carmen tenía publicado ya su primer libro, “Bodas”, aparecido recién en 1980 pese a que ella había estado ligada al grupo Poesía Buenos Aires en los 50, época en la que había descubierto además el surrealismo. Cuando la conocimos, había dejado atrás una primera etapa de su vida en la que había estudiado Medicina –sobre todo por presión de sus padres, inmigrantes italianos que trabajaron aquí como albañil, el padre, y costurera, la madre- y había partido, ya con su compañero, a trabajar durante doce años en poblados rurales y fronterizos de las provincias de Salta, Misiones y Neuquén. De regreso a Buenos Aires –con tres hijos- había sufrido dos golpes que marcaron su madurez: fue atropellada por un auto en la autopista Panamericana, accidente que le valió meses de postración y consecuencias físicas, como la sordera. El otro golpe fue la ruptura de su matrimonio, que vivió dramáticamente. “Para amar sin medida / he convocado a las negras olas de la desesperación” escribió. Pero en su desesperación de amor sintió la de toda la condición humana, todo el dolor de la vida asediada por la muerte. Desde su regreso a Buenos Aires solo se dedicó a escribir. La poesía no era su carrera sino su vida, su manera esencial de respirar, de resistir la condición humana, su búsqueda de un más allá de magia cotidiana.

Su voz es, como su vida, esencialmente pasional. Sensual, traspasada de aromas, estremecimientos, relámpagos y susurros; acariciadora o violenta, enamorada, rabiosa o melancólica. El turbador desborde de sus imágenes no deja indiferente a nadie. Y aunque para el gran público su obra es desconocida, su difusión no es poca. Provino siempre de aquellos que se apasionaron al leerla. Además de participar en Signo Ascendente –que editó dos de sus libros: “Morgana o el espejismo” y “Lilith”-, Carmen se vinculó y mantuvo correspondencia con muchos poetas que admiraron su poesía y la difundieron en revistas, ciclos de lectura, antologías o blogs e impulsaron la edición de sus otros libros.

Actualmente se está preparando en Montreal una versión en francés de poemas suyos en la Editorial Sonámbula, a cargo del surrealista mexicano Enrique Lechuga. En enero de este año, Lechuga me propuso escribir la presentación para el libro y me envió la lista de los poemas seleccionados. La noche del 14 de enero, antes de acostarme, desparramé en mi mesa todos los libros de Carmen para ir releyendo cada uno de esos poemas. Y esa noche soñé con ella. En el sueño ella se había mudado y yo iba a conocer su nueva casa. Era una suerte de cabaña en una isla que recordaba el Tigre. Para llegar cruzaba a nado un río y era muy nítida la sensación de la frescura del agua. Todo estaba muy verde, despejado y brillante de sol y Carmen llegaba a la casa rejuvenecida, caminando junto a su compañero. Íbamos a comer, al parecer, un pollo asado que se veía en el centro de una mesa. Lamentablemente, alguien llamó por teléfono y me desperté.

Esa tarde recibí otro llamado telefónico, esta vez de su hijo: Carmen había muerto un rato antes. Era 15 de enero. Al día siguiente, su velorio fue íntimo y breve. Como en mi sueño, el sol resplandecía en Buenos Aires. Pero también la luna llena se veía todavía en el cielo. Los dos astros estaban así presentes en su despedida.

Ese mismo día llegó a mi domicilio un ejemplar destinado a ella del Almanaque surrealista “Ce qui sera / What will be / Lo que será”, publicado en Amsterdam, donde se incluye uno de sus poemas inéditos. Otros habían aparecido meses antes en “A phala 2”, en San Pablo. Muchos  permanecen inéditos, organizados en dos volúmenes que ella misma tituló: “Perséfone” y “Los ritos”. Nos esperan, aún.

 

          4 – Mucho valora tu impronta surrealista el escritor colombiano Raúl Henao. Y, en efecto, es muy conocida tu poética por grupos surrealistas de otros países. ¿Nos hablarías de esos otros grupos? ¿Cuál es el entramado vigente del movimiento?

           SG –   Existe efectivamente un entramado vigente –es decir, vivo- vasto y complejo del movimiento surrealista. Hay grupos y revistas con una larga historia y otros surgidos no hace tanto. La relación que tengo con varios de estos grupos deriva de la que entablamos desde el nuestro en la etapa en que se publicaba la revista “Signo Ascendente”. Siempre me resultó asombroso y conmovedor el que hayamos podido, en plena dictadura y en aquellos tiempos previos a internet, vincularnos con el exterior. Contábamos solo con los nombres que figuraban en las revistas editadas en París en los años 60. A partir de ese dato, gracias al viaje de una amiga a Europa y el de dos de nosotros a Brasil, llegamos a contactarnos con Sergio Lima, de San Pablo, y con el grupo de París. Del  intercambio con éste derivó a su vez la conexión con los grupos de Praga, Chicago, Estocolmo y Madrid. En 1982, el número 2-3 de “Signo Ascendente” incluyó materiales enviados por estos grupos y del libro colectivo la “Civilisation Surréaliste” (París, Payot, 1976). Con el tiempo surgió la idea de un Boletín Internacional del Surrealismo. Un primer número apareció en el 91 con la intervención de  los cinco grupos mencionados y el nuestro, entonces integrado por Oscar Pablo Baldomá, Carmen Bruna, Luis Conde, Julio Del Mar y yo. El Nº 2 salió en el 92. Incluía una declaración colectiva firmada en doce países en repudio a las celebraciones del Vº Centenario del “descubrimiento” de América. La versión inicial de la misma fue redactada en París, pero a partir de una propuesta de Buenos Aires -y  debo decir que tomando como base el texto de mi autoría enviado junto a esa propuesta (“Tierra Adentro”). Pablo Baldomá, Luis Conde y yo difundimos esa declaración en la Contramarcha realizada en Buenos Aires para el 12 de Octubre. Poco después, por una conjunción de situaciones, nuestro grupo dejó de funcionar como tal. Cierta impasse se produjo también a nivel internacional, ya que el previsto número 3 de aquel Boletín nunca vio la luz. Sin embargo, esos grupos continuaron activos y vinculándose entre sí. A mi dirección siguió llegando correspondencia y, con el tiempo, retomé el contacto con ellos. Años más tarde los conocí personalmente durante un viaje. Textos o poemas de mi autoría han aparecido en sus revistas, en especial en “Salamandra”, de Madrid, en antologías y libros colectivos. No me resulta fácil, sin embargo, definir mi relación actual con el movimiento surrealista y por ello he optado por no definirla y dejar que acontezca. Cada una de las propuestas o iniciativas a las que decidí sumarme fueron inspiradoras y plenas de sentido.

En los últimos tiempos se produjo una reanimación de las relaciones entre grupos. Este año 2014 ha visto ya varias iniciativas importantes. Del 5 al 17 de junio, una muestra internacional en Montreal reunió obras de unos 75 participantes de distintos países. En enero de 2014 apareció en Amsterdam el libro  “Ce qui sera / What will be / Lo que será :  Almanac of the International Surrealist Movement”. Presentado por Her de Vries y Laurens Vancrevel, de la revista “Brumes Blondes”, como homenaje a los cincuenta años de la misma, este almanaque incluye material de ciento setenta y tres colaboradores de  veinticinco países. A las imágenes, poemas, textos teóricos, encuestas o reseñas de juegos se suma la cronología realizada por Miguel Pérez Corrales –español residente en Canarias- “Cinquante ans de Surréalisme 1964-2013”. No todos los grupos o individuos representados en este libro se vinculan entre sí de igual manera, ni coinciden en la totalidad de sus posiciones. No hay un centro ni una dirección. Todos comparten la voluntad de considerar al surrealismo, no como la repetición de lo que fue, sino como aquello “que será”. Quiero citar un fragmento de un texto de José Manuel Rojo, de Madrid, que aparece en la pág. 337 de este Almanaque: “(…) hoy en día no hay un estudio mínimamente serio u honesto sobre el surrealismo que pase por alto su dimensión radical y su intervención en el terreno político revolucionario. En efecto ya nadie se asusta ni desconoce el programa subversivo que se escapaba de la littérature para cambiar la vida, pero lo que sin embargo no queda tan claro es que la revolución surrealista no solo combatió a los poderes e ideologías que reprimían la libertad y la imaginación, como la familia, el ejército, la religión o el racionalismo castrador, sino también, y como un componente explícito de sí mismo, al sistema capitalista que está detrás de la civilización burguesa y de su dominación implacable.” Quizás no todos los involucrados en el libro comparten estos conceptos con la misma convicción. Pero sí la gran mayoría. Y en estos tiempos de crisis capitalista, tanto el grupo de Madrid como el muy joven de Atenas,  han tenido una activa participación en las movilizaciones desarrolladas en sus respectivos países.

 

           5 – Sos co-fundadora del Grupo Surrealista de Buenos Aires. Traigamos, Silvia, a estos treinta años después, aquella iniciativa: quiénes fueron tus compañeros fundadores, quiénes se mantuvieron permanentes y quiénes participaban con intermitencias, quiénes eran escritores y quiénes artistas plásticos, durante qué lapso perduró, a qué se abocaron, con qué otros grupos mantuvieron contactos sostenidos, por qué razones algunos integrantes adoptaron apodos temporarios, reagrupamientos…

 

          SG –   Hice una historia pormenorizada del grupo surrealista en el artículo “Buenos Aires: el surrealismo en la lucha contra la dictadura” mencionado entre mis datos biográficos. El lector interesado podrá rastrear en librerías el libro de Michael Löwy que lo contiene o seguir el link (también arriba citado) del Sitio al que fue subido.  Aquí recordaré sólo algunos aspectos de esta historia y algunas presencias.

Este grupo surgió en plena dictadura y lo primero a destacar es la fuerza aglutinante, centrípeta y creadora que lo impulsaba, en oposición al contexto de dispersión y destrucción cultural, política y social provocado por el terrorismo de estado. Su rasgo principal fue la autonomía y podría incluso decirse que se autogeneró. Aquel  grupo bastante heterogéneo de jóvenes que concurrimos en 1977 al Ateneo Cultural mencionado en la primera respuesta de esta entrevista,  al descubrir que el anunciado Abelardo Castillo no estaba allí, no sólo no nos volvimos a nuestras casas, sino que regresamos semanalmente desde entonces. ¿En busca de qué? Cada cual habrá tenido su respuesta, incluso una tan vaga como: hacer algo con otros. Los más inquietos y politizados propusieron desde el comienzo discusiones que iban más allá de la lectura y comentario de textos propios. Y junto a los debates en voz alta -sobre el sentido de la poesía y el lugar del poeta en la sociedad, por ejemplo- surgieron aquellos que se hacían en voz baja y confidencialmente. De hecho, había allí militantes de dos agrupaciones trotskistas: el Partido Socialista de los Trabajadores y Política Obrera. Pronto se destacó del grupo inicial uno más reducido que se propuso  conformarse como grupo de estudios. El tema elegido por votación fue el surrealismo. Se armó un plan de investigación, una distribución de subtemas, un cronograma, una bibliografía. Me tocaba a mí ocuparme de los antecesores y fue de ese modo que, en una noche de tormenta, descubrí a Lautréamont. Transcurrieron meses intensos de lecturas y puestas en común, rotación por distintos lugares de encuentro, rastreo de libros de André Breton en las librerías, discusiones políticas y poéticas, salidas y otros etcéteras (como sesiones de expresión corporal y los primeros juegos). En la primavera de 1979, la Crecefyl (Comisión por la Reorganización del Centro de Estudiantes de Filosofía y Letras) organizó una peña en el Club Villa Malcolm, en el barrio de Palermo, para la que planeamos una intervención conjunta. Ya entonces había aparecido, por iniciativa personal de Alberto Arias y con mi participación, “Poddema” 1, con la que todos nos sentíamos identificados. Pero fue tras la intervención en Villa Malcolm que pasamos a considerarnos directamente un grupo surrealista. Los cuatro que estábamos allí fuimos el núcleo permanente a lo largo de toda la dictadura: Alberto Arias (firmaba Alberto Valdivia), Julio Del Mar, Alejandro Michel (firmaba Alejandro Mael) y yo, que firmaba Silvia Grénier. Otros compañeros habían tenido una intervención importante en el proceso de formación del grupo pero se alejaron por distintas circunstancias personales. Usábamos seudónimos como un recaudo de seguridad –entre otros- porque conocíamos la gravedad de la situación política. Todos teníamos conocidos o amigos desaparecidos y algunos habíamos padecido en carne propia los embates represivos, aunque con algo más de suerte que tantos otros.

Dije arriba que el grupo se autogeneró: buscó en la sombra su propio camino para dar a luz una identidad, sin tener “padre” ni “protectores”. Desde luego, existía una conexión subterránea con la rica experiencia cultural y política anterior al golpe, que cada cual había vivido a su modo y de donde traían algunos su interés por el surrealismo. Y también, como he dicho, con las agrupaciones políticas que subsistían clandestinamente. Nuestro grupo fue una expresión singular, muy intensa y consciente de una tendencia más extendida a la resistencia secreta y molecular a la dictadura. En esos años proliferaron, por ejemplo, las revistas culturales y literarias. Algunas, incluida la nuestra, conformaron la Asociación de Revistas Culturales de Argentina que se pronunció contra la censura. Pronto nos vinculamos también con el movimiento de derechos humanos, al que fuimos acompañando en sus crecientes movilizaciones. Uno de nosotros participaba en las reuniones habituales de la subcomisión de familiares de artistas desaparecidos de la Comisión de Familiares de Detenidos y Desaparecidos por Razones Políticas y Gremiales. Esto formaba parte de nuestra manera de entender al surrealismo como movimiento revolucionario. Desde el punto de vista propiamente surrealista, no tuvimos al principio conexión alguna con los antecesores locales, salvo un par de visitas al poeta Enrique Molina, quien no mostró interés en vincularse con nosotros. Siendo todos muy jóvenes (entre 21 y 24 años) buscamos nuestra orientación en la fuente original: los textos de Breton, el primer surrealismo.  Pero no queríamos ser meros lectores o difusores de las ideas e imágenes que nos apasionaban, sino actualizarlas en nuestro propio contexto histórico y cultural.

Encuestas internas, juegos, discusiones y sesiones de escritura automática colectiva moldeaban nuestra vida interna, que encontró su escenario natural cuando, tras la aparición de “Signo Ascendente” 1, conocimos a Josefina Quesada, una pintora que había participado del taller de Juan Battle Planas. Su departamento, en un antiguo edificio de la avenida Belgrano, fue nuestro espacio encantado. Allí se elaboró la revista siguiente -con la suficiente demora como para ser “Signo Ascendente” 2-3- durante meses de debates, juegos y sesiones de automatismo. Nuestras revistas no consignaron nunca un director porque, salvo en el caso de “Poddema” 1 -armada por Alberto Arias- el contenido fue siempre una decisión colectiva. La editorial –así como otros textos o declaraciones comunes- surgían de largos y a veces arduos debates. “Signo Ascendente” 2-3 es la que incluyó más declaraciones y pronunciamientos individuales o colectivos sobre distintas cuestiones. También fue intensa nuestra actividad exterior a lo largo de ese año 1981: en julio editamos para la Comisión de Familiares de Desaparecidos y Detenidos por Razones Políticas y Gremiales, un libro con poemas de detenidos; en diciembre participamos de la primera Marcha de la Resistencia y de un nuevo festival de la Crecefyl, con la lectura de una declaración y de un boletín especial que, adelantándose a la demorada edición de “Signo Ascendente”, incluía material nuestro y de los surrealistas de París y Praga. La revista salió en mayo del turbulento 1982. Nuestro grupo había estado en la calle el 30 de marzo –contándose uno de nosotros entre los cientos de detenidos ese día- y lo estaría de nuevo en las movilizaciones contra el dictador Galtieri, posteriores a la derrota. Mientras tanto, la difusión de la revista nos valió algunos enemigos –por nuestra condena a los concursos Coca-Cola y a quienes participaron como jurados-, pero más que nada valiosas incorporaciones: Carmen Bruna, los jóvenes Gloria Villa y Ricardo Robotnik, Juan Andralis con su compañera Sylvia Valdés y, algunas veces con Mario Pellegrini. Nuestra presencia ese año en el Festival de “Arte Alternativo” organizado por la revista “Pan Caliente” (con una muestra de cuadros y un objeto de exploración táctil), una escandalosa irrupción condenando el mercado del arte en la Velada Surrealista organizada en la galería de  Ruth Benzacar, la participación en un encuentro de revistas culturales en Villa Malcolm y la preparación, junto con otros poetas, del libro “65 poetas por la vida y por la libertad” -que aparecería ya en el 83 en beneficio de Abuelas de Plaza de Mayo- coronan nuestras intervenciones en época dictatorial.

No podría hacer aquí el relato de los años que siguieron, que figura también con todo detalle en el artículo antes citado. Diré a grandes rasgos que el grupo atravesó momentos de dispersión y reagrupamiento. Entre 1983 y 1988 publicamos libros de poemas. Viajamos varios a San Pablo, invitados por Sergio Lima, para intervenir en una semana surrealista; organizamos un seminario de Sergio Lima en Buenos Aires. Continuamos poniendo nuestro pensamiento y nuestra sensibilidad en común compartiendo lecturas, debates y juegos, y manifestándonos con intervenciones públicas tanto poéticas (muestras y recitales) como políticas, sobre todo en la lucha contra la impunidad, pero también contra los avances del clericalismo, en defensa de los pueblos originarios, contra el mercado del arte. Algunos compañeros se apartaron, nuevos amigos ingresaron y, en función de estos cambios y de la diferencia de contexto, comenzamos a firmar nuestras intervenciones como Grupo Surrealista de Buenos Aires, integrado hasta 1992 por quienes mencioné en la respuesta 3 de esta entrevista.

 

          6 – Dejo asentado acá que me he quedado con ganas de verte leyendo en más videos de los que hasta ahora he encontrado en la Red (en uno un texto de Manuel J. Castilla, en otro algo de tu “Cantos de dinosaurios”…). ¿Prevés poder editar pronto tus inéditos para chicos? ¿Quiénes son tus referentes locales y del exterior en lo concerniente a esa producción literaria, y por qué?

           SG – Son muchos los autores de literatura infantil que admiro y frecuento en mi tarea docente. Pero a la hora de escribir para los chicos la referencia principal son las voces de la propia infancia, aquello que ha quedado profundamente enraizado y resonando en mí. Y allí campea, sin duda, María Elena Walsh. Y cerca de ella las recopilaciones folclóricas de Rafael Jijena Sánchez –su “Don Meñique”. Los dos libros que publiqué se inician con un poema que me parece ser un eco de los limmeriks de María Elena en su “Zoo Loco”. Como si ella me hubiera dado la nota inicial de una melodía que continuó luego siguiendo su tendencia propia. Pero su poesía no solo me atraía por la musicalidad y el humor. Tiene también momentos de un lirismo y una melancolía que me fascinaban, como el poema “Los castillos”, cuyas imágenes me conmovían de chica y me siguen conmoviendo. La oscuridad que para mí implicaba la palabra “alimañas” –aun después de haber averiguado su significado- no restaba nada del encanto, sino al contrario. Desde entonces sé que no todo lo que se lee o escribe para los chicos debe ser inmediatamente asequible por ellos o de digestión rápida. La lejanía, la extrañeza no son necesariamente obstáculos. Cuando la dificultad está, de forma orgánica, integrada a algo significativo y valioso para el chico, cumple un papel importante. Aquello que no se ve con claridad, pero se vislumbra a lo lejos, incita a soñar y abre el horizonte.

No quiero cerrar esta referencia a la literatura infantil sin resaltar lo emocionante que ha sido para mí descubrir los llamados libros álbum, que despliegan un lenguaje intensamente poético y cuya exploración, en la sección infantil de las librerías,  recomiendo a todo adulto sensible. Encontrará sorpresas.

Sobre los inéditos, por ahora solo puedo decir que es probable que “El duende del chaparrón” aparezca a través de la Editorial Amauta.

 

          7 – Estoy seguro de que he llegado a ser espectador de un espectáculo con el poeta Oscar Pablo Baldomá y elenco en algún reducto de un barrio porteño. Ahora la invitación es a que nos “representes” aquellas performances. Desde luego, objetivos, alcances, satisfacciones, generación de propuestas, nuevas iniciativas…

 

          SG –  Fueron varias las presentaciones que armamos desde mediados de los 90 con Baldomá y con Luis Conde, que es músico. Surgieron en principio como juego y por el placer de crear juntos, en algunas sesiones de improvisación casera. Luego fueron apareciendo ocasiones o ideas a desarrollar. Creo que lo que buscamos fue la confluencia de la palabra y la música sin ser una acompañamiento de la otra, sino entretejiendo imágenes sonoras y verbales para crear un cierto clima o paisaje o un espacio-tiempo diferenciado del ordinario,  como en las ceremonias rituales. Cada intervención la fuimos inventando colectivamente, pautando algunas cosas, dejando otras libradas a la improvisación. Una de las más elaboradas y complejas fue “Pájaro de toque”, espectáculo que presentamos en el 96 en la sala teatral “El árbol” con la participación de otros amigos, entre ellos un percusionista que se sumó a los instrumentos de viento tocados por Luis. Recitamos o leímos fragmentos del “Popol-Vuh”, poemas de Manuel J. Castilla, Alejandra Pizarnik, Raúl Gustavo Aguirre, Jacobo Fijman, Benjamín Péret, de Baldomá y míos, incorporando  la expresión gestual y  corporal, máscaras y vestuario, diapositivas y al final, para coronar el poema de Benjamín Péret, la irrupción de la murga Los Quitapenas. En lo personal, disfruté las dos funciones que hicimos y me quedé con ganas de más. En el 98 armamos juntos la presentación de mi libro “Quebrada”, en la que intervino también, cantando  coplas, Mirta López, que ya nos había acompañado desde la murga. En el 2002 armamos algo especial para los festivales asamblearios de Plaza Palermo Viejo y Plaza Martin Fierro. Luis Conde junto al guitarrista Alcides Larrosa intervinieron en 2007 en la presentación de “En el Reino Blanco”. Y hubo otras ocasiones más acotadas o menos planeadas, en sesiones de improvisación musical o en lecturas a las que Baldomá o yo estábamos invitados, en las que entrelazamos sonido y palabra. También cuando Carmen Bruna cumplió 80 años, en el homenaje que le organizamos sus antiguos compañeros del grupo surrealista en el café Monserrat. Creo recordar, Rolando, que fuiste uno de los amigos que estuvo esa noche, a pesar del copioso aguacero que inundaba entonces la ciudad.

 

Silvia Guiard selecciona para acompañar esta entrevista, en julio de 2014, seis poemas de su autoría:

 

Señas

                           A Carmen Bruna

 

 

En el paso del lobo me reconocerás

cuando las horas muelan su molicie al borde del camino

y las ciudades crezcan como hongos en la bella planicie

todos están borrachos pero el silencio tiene

pestañas abismales para abrirnos la puerta

éramos como piedras en el río de lava

éramos como fuegos en el lecho de piedra

éramos pocos muchos los de rostro velado

éramos vivos muertos los de dientes crecidos

tu mirada de loco me prepara el terreno

éramos los sonámbulos y la vida pasaba

como una tromba roja por el centro  del cielo

éramos los perdidos

con nuestras manos-brújula

tocábamos el mundo de las cosas vencidas

hay bailarines locos que atraviesan el cielo

de trapecio en trapecio como fósforos vivos

hay bailarines locos que cruzan el abismo

sobre la cuerda tensa de su propio suicidio

 

 

De “Salomé o la búsqueda del cuerpo”

 

*

Fábulas (Fragmento)

 

“Sobre la arena, dos cuerpos confundidos trazan la primera letra de la palabra AMOR”

(Visión anónima, 1982)

 

 

Entonces, estaban cerrados los caminos. En los muelles el mar se desataba, persiguiendo a un vagabundo pueblo de delfines. Con qué músicas tristes, con qué banderas tristes avanzaban los restos del amor sobre la playa. Con qué urutaúes desolados se vestía de niebla el horizonte. Entonces, el mundo daba vueltas sobre un punto cansino. Los padres devoraban a sus hijos, los hijos a sus perros, los perros a sus huesos, los huesos a sus flautas, las flautas a sus ramos de violetas. Entonces la guerra era un silbido de tobillos cortados por el viento, el amor un silencio entre dos puertas, la soledad un beso de tiniebla. ¿En qué huevo de piedra silenciosa estábamos entonces; en qué escondite, en qué despeñadero, en qué agujero abierto entre las rocas guardábamos las uvas para el canto, las uvas necesarias? Lo recuerdo: el mar, la piedra blanca, la montaña. En las cumbres abrían las ballenas sus misteriosas fauces y su mugido nos estremecía. ¡Las ballenas azules! ¡Las magníficas reinas en su trono de tiempo! ¡La gigantesca mole de los sueños abriéndonos sus grutas! Lo recuerdo. ¿Qué éramos entonces, colgándonos del viento como niños, urdiendo los columpios y los puentes? Los pasadizos iban y venían como  patinadores sobre el hielo. Me gustan los columpios, su insensatez de péndulos sin hilo, su salto entre dos cejas, su sílaba intermedia resbalando como un chorro de luz entre dos peñas bruscas. ¿Qué éramos entonces, masticando la hierba como vacas videntes? Perdidos en el llano, temblorosos, buscando las ciudades fugitivas, montados en carretas de salitre, devorando raíces de petróleo, trenzando nuestro pelo para montar las tiendas necesarias. Entonces el viento era un cuchillo cortando la vía láctea y el mundo daba vueltas sobre el ojo de un muerto: un ojo seco, que nos arrebataba los espejos y quebraba los dedos de la sombra. Estaban cerrados los caminos. Escuchen: es la sombra que mueve sus escobas, es el viento que lanza sus aullidos sobre el pellejo de un caballo muerto. Escuchen: las ciudades se aproximan. Bellas, con su humareda de petróleo, su corpiño de luces despiadadas, sus fanfarrias grotescas. Bellas, con sus trenzas de brea, su desfile de mierda engalanada, su cortejo de huesos triturados masticando raíces de petróleo. En los muelles el mar se desataba, persiguiendo a un vagabundo pueblo de delfines. Con qué banderas tristes, con qué músicas tristes avanzaban los restos del amor sobre la playa. El mundo daba vueltas sobre un punto cansino. Perdidos en el llano, huyendo –las ciudades nos buscaban- mordíamos la hierba visionaria como vacas rabiosas, ¡y estaban cerrados los caminos!

 

De “Los banquetes errantes: diario de viajes”

 

*

 

Existe el mar

Existe el mar – he visto su abismo con mis ojos

Existe el mar la multiplicidad de sus sombrillas y de sus cabrilleos y el viento que le alza las polleras buscando el hueco dulce entre los muslos el musgo suave la rodilla lenta de las altas mareas henchidas de dolor y de alegría

existe el mar en medio de mi frente

existe el mar abierto y destemplado

su paso milenario de ballena     su mugido lejano

las repisas del sol    las peinetas del viento

el cristal y la luz

Existe el mar en las cuerdas de un piano

desfondado y terrible

ebrio y afónico y doliente

existe el mar sobre ciudades crueles

o bajo

civilizaciones olvidadas

existe el mar bajo la piel

en las axilas

bajo las uñas

entre los colmillos

en las jaulas del circo y en los zoológicos atroces

existe el mar entre leones

sin domesticar

azululantemente indominable

existe el mar después de las tormentas

o más bien

apareado con su propia tormenta

como dos formas grises

gigantescas

contorsionadas en un mismo abrazo

existe el mar feroz

el tragabarcos

el abrecielos   el tragamontañas

el lanzallamas   el rompeportones

el mar-asmo   el mar-aña  y el mar-tillo

el mar-supial relleno de sus hijos

que son ovillos dulces luz y sombra

peces-abismo  peces-acordeón

peces-bruma y peces-escalera

peces-lunas y soles

pez-tañeos

y tañidos profundos de campana

-de campana de buzo sumergido

para siempre entre pulpos-

existe el mar barbudo

salvaje

ceniciento

acróbata de innúmeros espejos

el mar como un tesoro

conservado en toneles y barriles panzudos

el mar negruzco como un pan antiguo

el mar empecinado como un necio

empinado sobre sus tobillos

el mar tozudo como un gran secreto

como un arca que al mismo tiempo es

su diluvio

existe el mar como una sed como una alucinación

como un prodigio

existe como sólo saben existir

los mares

entre glóbulos blancos rojos y ateridos de frío

entre glóbulos sin justificación sin redención y sin

destino

existe de cualquier modo el mar con sus escamas

sus cuerdas de violín

sus lengüetazos de profundidad

sus bombas de oxígeno increíble

su aletazo de monstruo

su hocico prehistórico y mugiente

su aliento de mamut.

 

Lo he visto.

 

7/11/92 – De “En el reino blanco”

 

 

*

 

Se sobrenada

 

 

Grandes oleajes me sostienen

y no obstante

no obstante

sé que hablo con los labios partidos

con la lengua quemada

para estatuas de yeso

 

es decir:

 

hablo con los labios partidos

con la lengua quemada

para estatuas de yeso

y no obstante

no obstante

grandes oleajes me sostienen

lentas vegetaciones me sostienen

largos

hondísimos ramajes agitándome en su estremecimiento

me sostienen

en silencio

las palas misteriosas que acarrean la noche

me sostienen

las lenguas agridulces

moteadas

serpenteantes

y terribles del sueño

me sostienen

la sed y su cortejo de violines con las cuerdas cortadas

el hambre y sus harapos

la garrapata ardiente de cada una de mis incertidumbres

me sostienen

He aquí que se acercan los incendios

veloces

más veloces que el miedo

tiernos como paraguas

y altos como impacientes rascacielos

los incendios me toman en sus brazos

y me acunan hasta hacerme dormir

Aún dormida escucho cloquear a los relojes

aún dormida veo cómo las casas huyen de sus propias paredes

se desprenden de sus propias ventanas como de medias viejas

se sacan el corpiño

los zapatos

los hijos

y bailan como mendigas en inmensos baldíos

saltan de terraplén a terraplén

pierden completamente la memoria

se burlan de los trenes

y se emborrachan en su propio velorio

aún dormida bailo con pies heridos y feroces

entre las casas locas

entre las casas tristes

entre las casas una tras otra derrumbadas

y observo en la piel acre y translúcida del aire

los movimientos casi imperceptibles de los enormes peces de vacío

grandes peces de nada

cruzando lentamente las veredas

estrellando sin ruido las vidrieras

boquiabiertos y torpes

blanquísimos peces de silencio

desovando en las alcantarillas

su maravillosa inexistencia

vastos transatlánticos de nada

atravesando oleadas

oleajes profundos de vacío

me sostienen.

 

5/12/92 – De “En el reino blanco”

 

 

*

 

                                      “No entres dócilmente en esa noche quieta.

                                       Rabia, rabia, contra la agonía de la luz”

Dylan Thomas.

 

Uñas contra la sombra, pelos, dientes

y el aullido larguísimo en los huesos

 

La rabia con sus perros amarillos

espumarajeando mi saliva

 

La rabia de la luz

y de la sombra

 

La cólera de sangre y de burbuja

reventando en las venas

 

El ácido de luz sobre los dientes

 

La hinchazón de la sangre

Su estallido

de bronca y de dolor golpeando el aire

terriblemente frágil

y desnudo

 

Nudo

del ansia y del hastío

 

Nudillo de estar harta

 

Desnuda soledad de los tobillos

 

Ácida desnudez

 

Ácido mudo

 

Pica roja el dolor sobre mi frente

Pica roja los dientes abrasivos

 

Pica roja  la sed

Pica roja la rabia del aullido

Pica roja la sangre inexplicada

Pica roja mi cuerpo

contra el cielo

 

Relampaguea:

No habrá sido mudo

 

 

(Dic.’98)  De “Relampaguea” (Poema incluido previamente en la plaqueta “Mujer- pájaro en el círculo del sol”, 1999)

 

 

*

 

Aquí donde los árboles caminan… (Fragmento)

 

 

Una mujer, un hombre, un río

junto al árbol

 

A veces el árbol es un hombre

el hombre, un río

el río, una mujer

y la mujer, un árbol

 

La mujer en el río, bañándose

y el hombre

bañado en la mujer

y el árbol

bañándose en el cielo

Que es un río

 

Un hombre que es un árbol se baña

en la mujer

que es río

 

Y un hombre que es un río

sueña en la mujer

que es árbol

 

Y la mujer del árbol con el hombre del río

y la mujer del río con el hombre del árbol

se abrazan bajo el amor

y sueñan

cuando un hombre y una mujer se aman

y duermen

junto al árbol

a la orilla del río.

(Inédito)

 

 

 

En la ciudad de Buenos Aires, Silvia Guiard y R. R., julio 2014.